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‘The Amazing Spiderman 2: Rise of Electro’ (2014) – Dir.: Marc Webb

Soy un fan confeso de Spiderman. Es mi superhéroe favorito, sólo después de Batman. La trilogía de Sam Raimi formó parte importante de mi infancia y para mí, al menos las dos primeras son clásicos. Quizá por eso se pueda pensar que me cuesta ser imparcial con este héroe, pero creo que es todo lo contrario, ya que por el cariño que se le tiene, es más difícil olvidar los desaciertos y los errores que se cometen en sus adaptaciones al séptimo arte (como aquel esperpento llamado ‘Spiderman 3’, donde no se salva prácticamente nada). La película que nos ocupa es la segunda parte de un reboot del trepamuros, gestado unos años después de la horrible tercera entrega de la saga de Raimi. No se pudo concretar una nueva secuela, entre otras razones, porque los actores ya eran unas súper estrellas y los salarios que pedían no eran los que la Sony tenía estimados. Se decidió entonces, reiniciar la franquicia, dándole el timón a Marc Webb, director de la estupenda ‘500 days of Summer’, y los papeles principales a Andrew Garfield y Emma Stone, respectivamente como Peter Parker/Spiderman y Gwen Stacy (el verdadero primer amor del protagonista), unos actores en absoluto desconocidos, pero lejos de ser grandes estrellas, sobre todo Garfield, quien había adquirido cierta fama por su participación en ‘La Red Social’ (The Social Network) de la mano de David Fincher, mientras que Stone era mucho más reconocida por algunas comedias y el drama nominado al Oscar ‘Historias Cruzadas’ (The Help). La primera entrega de este reinicio me gustó. Ofrecía un enfoque diferente, más oscuro (la influencia de ‘The Dark Knight’ en muchas de las películas de la actualidad es incuestionable). Con sus errores, era una buena película y la química entre Emma Stone y Andrew Garfield traspasaba la pantalla. El problema de este film es que guardaba muchas similitudes con la primera entrega de la saga anterior, porque contaba de nuevo los orígenes del arácnido, y era imposible no hacer comparaciones. La cinta estaba, aún no queriéndolo, unida a la de Sam Raimi, resultando en algunos casos más un remake que una readaptación del cómic en la gran pantalla. Sin embargo, el Spiderman de Webb, al menos para quien suscribe, era lo suficientemente estimulante como para quedarse con ganas de más, a espera de que en su segunda parte terminara por apartarse de los lugares comunes y contarnos de una vez por todas “la historia no contada”, como alguna vez nos prometieron. ‘The Amazing Spiderman 2: Rise of Electro’ (me hubiera encantado que se usara el título que alguna vez se rumoró: The Awesome Spiderman) comienza con una escena vertiginosa de la muerte de los padres de Peter. Me dejó un buen sabor de boca, porque aunque no se muestra explícitamente, esta mini-trama de espionaje, y demás, nos acerca, aunque sea en nuestra imaginación, a SHIELD, y a su vez a ese grupito encabezado por cierto Capitán. Sabemos que probablemente no pase, pero soñar no cuesta nada. Y luego, casi sin dejar respiro, vemos una genial escena con nuestro vecino amistoso, con un particular estilo del humor, vacilando a sus rivales, tal y como se concibió en los cómics. La película no podía empezar de mejor manera. Y en sólo dos escenas, ya se había deslindado de todas las comparaciones que podríamos hacer posibles con la trilogía anterior. Andrew Garfield y Emma Stone echan chispas cada vez que salen en pantalla, aún más que en la entrega anterior, si cabe. Sus no pocas escenas juntos han despertado muchas críticas, pero a mí me han parecido muy naturales, y aunque algunas resultan ligeramente empalagosas, están lejos de esas escenas con frases grandilocuentes y expresiones acartonadas que se nos muestran en otras películas. Ambos son un gran acierto de casting, sin negar el trabajo del director, cuyo trabajo de actores fue una de las razones por las que fue contratado para dirigir las cintas del hombre araña.

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“Recuerda quién es el verdadero enemigo”.

“The Hunger Games: Catching Fire” – Dir. Francis Lawrence

Katniss Everdeen y Peeta Mellark deben enfrentar las consecuencias de haber provocado al Capitolio tras haber ganado los 74° Juegos del Hambre, y,  a través del Tour de la Victoria por los distintos distritos, deben calmar las aguas y evitar una rebelión en Panem, y sobre todo convencer al presidente Snow de que en ellos no hay más que agradecimiento y sumisión. Aún así, el sistema está buscando la manera de desaparecerlos sin provocar un nuevo levantamiento.

‘En Llamas’ comienza de una manera similar a como inició su predecesora: con Katniss cazando. Pero hay algo distinto, no es la misma Katniss. En realidad nada es igual. En general, la segunda parte de una película, viene siendo algo parecido a lo mostrado en la primera entrega, pero más grande. Esta vez no estamos frente a la nueva maravillosa aventura de nuestro héroe favorito (en este caso heroína), sino que presenciamos la evolución de la historia, así como de sus personajes. En Llamas es una consecuencia directa de Los Juegos del Hambre más que un nuevo episodio. Es una secuela en toda regla, no una historia independiente, que puede ser vista fácilmente aunque no se tenga presente el film que le antecede, como pasa mucho en las sagas en la actualidad.

El mayor acierto de esta segunda parte tiene nombre y apellido: Francis Lawrence. El austríaco, también encargado de la puesta en escena de la conclusión de esta saga, dividida en dos partes, se destaca por continuar con lo logrado por Gary Ross, pero corrigiendo los desaciertos de la primera entrega, como los movimientos de cámara, el tono de la historia (ese tono de “película familiar” de su antecesora le sentaba fatal), los secundarios y el guión en general. Ciertamente, ‘Los Juegos del Hambre’ era una buena película, y es innegable el éxito que tuvo con la crítica y los fans, pero también hay que decir que era una cinta muy mejorable, y por fortuna, los productores cayeron en cuenta, y decidieron contar con los servicios de Lawrence, quien llevó a ‘En Llamas’ a un terreno mucho más allá de lo pensado.

La película que nos ocupa se apoya en un sólido guión, que no sólo es muy fiel al material literario (en cierto modo, esto es lo de menos), sino que le otorga un ritmo a la película que le permite alternar entre momentos de calma e intensidad sin que ninguno resulte sobrecargado, así como un equilibrio entre los personajes secundarios (geniales, todos), donde todos quedan perfectamente dibujados, aún y cuando su aparición sea de pocos minutos. Además, y a diferencia de lo que ocurre con muchos blockbusters actuales, éste es un guión al servicio de la historia y no en función de los efectos especiales: ‘En Llamas’ no es una excusa para mostrar a un par de actores famosos y un montón de efectos, sino que realmente te está contando algo. Es lógico que el libro sea mucho más detallado, pero difícilmente haya alguien que, habiendo visto este film no haya entendido todo lo que se cuenta en estos 146 minutos. (más…)

“Carrie” (2013) – Dir. Kimberly Peirce

A menos que hayas vivido debajo de una piedra por los últimos 40 años, debes haber escuchado, aunque sea una vez, de Carrie. Aquella chica con la que todos se metían, y en medio de una cruel broma que le gastaron, desata sus poderes telequinéticos contra ellos en una sangrienta (y deliciosa) venganza. Carrie es el primer libro de Stephen King, uno de los escritores con más obras adaptadas en la gran pantalla. No es un gran libro (el propio King lo admite), pero la historia es tan simple como efectiva. Tanto así, que rápidamente se convirtió en una película, de las manos del director Brian De Palma y las actrices Sissy Spacek y Piper Laurie, nominadas al Oscar por sus papeles de Carrie y Margaret (su madre), respectivamente. La película fue un éxito rotundo y rápidamente se convirtió en un clásico, siendo una de las mejores adaptaciones de Stephen King, aún y cuando, por motivos de presupuesto, varias partes del libro tuvieron que ser sustituidas. Muchos años después se hizo una vergonzosa segunda parte, así como una nueva adaptación en una película para televisión, mucho menos conocida, exitosa, y de menor calidad que la original.

En Hollywood tenían años planeando hacer una nueva adaptación de este clásico. Incluso por un tiempo se llegó a la posibilidad de tener a Lindsay Lohan en el papel principal (en sus años dorados, claro está). Apenas el año pasado se concretó la producción contando con la estrella en ascenso Chloë Grace Moretz en el papel de Carrie White y Julianne Moore en el de Margaret. La ocasión era propicia para hacer una película que, contando con los recursos y la tecnología que no tuvo la versión de Brian De Palma, nos ofreciera un espectáculo visual como Dios manda, incluyendo todas las partes que la original no pudo mostrar, como el descubrimiento de los poderes de la protagonista, y un tramo final que en el libro es realmente frenético. Un enfoque distinto de la historia era mucho pedir, lo que muchos queríamos era que se mostraran  las partes que la película de De Palma omitió.

La “Carrie” de Kimberly Peirce comienza con una escena bastante perturbadora, con el personaje de Julianne Moore dando a luz a la protagonista. Luego, de ello, la película comienza a contarnos la historia que todos conocemos. Es inevitable compararla con la original. Es como si hicieran un remake de El Exorcista y tratáramos de no compararla con la primera versión.

El reparto es convincente, con una Chloë Grace Moretz que comienza a mostrarnos de lo que es capaz. Su Carrie es mucho más bonita, claro está. Pero la razón por la que se meten con ella es por ser vestirse diferente a los demás, por ser tan callada e increíblemente tímida. Moretz nos hace olvidarnos de que estamos delante de una chica realmente linda, y nos hace ponernos de su lado, más por lástima que por agradarnos precisamente. Por otro lado está Julianne Moore como la asquerosa (en todos los sentidos) madre de Carrie, que llega a inquietar por su mirada, por su forma de pensar y por la manera en la que se autocastiga. Me hubiese gustado verla un poco más.

A partir de la escena del baño, la película cae en una especie de bache, en el que, si no conoces de antemano lo que va a pasar, puedes llegar a aburrirte. El material original es el mismo, claro está, pero Kimberly Peirce no es Brian De Palma, y este tramo del film carece totalmente de ritmo. Pareciera que está rodado en piloto automático, y si bien las escenas entre Carrie y su madre son interesantes, no hay mucho que destacar.

El tan esperado tramo final es, por lejos, lo mejor de “Carrie”. Pareciera que Peirce se preparó sólo para esta parte de la película, que es muy buena e intensa, que en mi opinión llega a superar a la original. Pero cuando crees que estás viendo una escena in crescendo que va a terminar en algo realmente grande (tal y como en el libro), el ritmo baja y la escena queda a medio camino. Algo injustificable, porque muchos pensábamos que el clímax iba a ser mostrado completamente. Luego la película se dedica a imitar los últimos momentos, exclusivos de la cinta de 1976, alejándose aún más del libro. Incluso la mítica escena final en la tumba de Carrie es casi calcada a la versión original, aunque con un resultado, cuando menos, vergonzoso.

“Carrie” (2013) es una película irregular. Con grandes momentos y muy buenas actuaciones, pero con un carente sentido del ritmo. Parece más un remake de la película de De Palma que una readaptación del libro. Es una cinta pensada casi exclusivamente por su parte final, que aunque potente, sabe a poco. Una efectiva Julianne Moore y una Chloë Moretz en estado de gracia sostienen el film. Quizás con un director más personal y menos cobarde, estaríamos frente a una película mucho mejor.

Lo mejor: Chloë Grace Moretz y Julianne Moore. Su última media hora.

Lo peor: Lo poco arriesgada que resulta su propuesta. Algunas partes de la película se tornan tediosas. La dirección en general.

Mi Nota: 6,5/10

‘La Casa del Fin de los Tiempos’ (2013) – Dir. Alejandro Hidalgo

          “Mira bien mi cara, escucha bien mi voz”.

Esta película se define como la primera película de terror venezolana, un título nada envidiable, pues este género es, quizás, uno de los más difíciles de abordar. Bajo la batuta de Alejandro Hidalgo y la presencia estelar de Ruddy Rodríguez, debo decir que la película que nos ocupa ha salido airosa: ‘La Casa del fin de los tiempos’ se sitúa entre las apuestas más arriesgadas e interesantes de los últimos años en el cine venezolano. Quizás la ubicaría dentro del género del suspenso o del thriller, más que en el terror propiamente dicho.

Ruddy es la ama y señora de la película, interpretando a Dulce, una mujer que ha sido acusada de matar a su esposo y su hijo, por lo que es enviada a prisión. En una portentosa escena inicial, se nos “presenta” lo que pasó en la casa. Luego vemos lo que pasa en el momento en el que Dulce cumple su pena y es enviada a su casa, y se nos van mostrando, cuales piezas de rompecabezas, los elementos necesarios para explicar lo que sucedió aquella noche. No necesitas saber más nada, pues la que nos ocupa, es ese tipo de películas cuyas mejores partes es mejor no saber antes de su primer visionado, sino ir descubriendo y disfrutando conforme va avanzando la trama.

Hidalgo tiene buen pulso para las escenas inquietantes, aunque en mi opinión, abusa un poco de los sustos con subidas repentinas de volumen, que pienso no son tan necesarios, pues se logra una atmósfera claustrofóbica y bastante agobiante, donde hasta en la escena más tranquila estás pensando que va a pasar algo. Incluso se da el lujo de construir algunas partes bastante divertidas (casi todas las que componen los hijos de Dulce), quizás para aliviar un poco la tensión y no hacer pesado el desarrollo con tanto suspenso.

‘La Casa del Fin de los Tiempos’ es una muy buena película. Compararla con el cine de terror estadounidense sería algo necio, porque al menos en el aspecto del presupuesto sale perdiendo, aunque en calidad supera a muchísimos de aquellos filmes que se producen como arroz. La película es creativa y arriesgada, por el mercado al que pertenece, tiene excelentes actuaciones y está muy bien hecha. Es una propuesta atrevida y enrevesada que contiene un trasfondo sencillo: el amor de una madre por sus hijos.

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‘Silver Linings Playbook’ (2012) – Dir. David O. Russell

Dicen que de músicos, poetas y locos todos tenemos un poco. Bueno, en el caso de los protagonistas de esta película, pues ya tienen la cuota necesaria de locura. Pat tiene un trastorno de bipolaridad, mientras que Tiffany tiene serios problemas de depresión y autoestima. Silver Linings Playbook, titulada en Latinoamérica como ‘Los Juegos del Destino’, a simple vista parece una típica comedia romántica, como las protagonizadas por Matthew McConaughey o Sandra Bullock. Pero desde el primer momento, vemos que esta película trata de deslindarse totalmente de ellas.

Si en las comedias románticas tradicionales estamos acostumbrados a ver personajes perfectos, sumamente exitosos, prósperos, que lo tienen todo en la vida, en ‘Silver Linings’ vemos todo lo contrario: dos personas, si se puede decir, fracasadas, que han pasado por respectivas crisis. Esta película nos ofrece una visión más personal de este tipo de trastornos, sin hacer una burla de éstos, ni generar la comedia a partir de ellos. Obviamente esta película no trata de ser un estudio sobre estos problemas, sino que parte de esta premisa para dejarnos algo muy en claro: el amor puede venir de cualquier persona y cualquier parte.

Sería difícil definir este film en una sola categoría, pues se pasea a lo largo de todo su metraje por el drama, la comedia y el romance, todos en su justa medida. Es decir, que en ningún momento se vuelve demasiado melancólica, ridícula o cursi. Bradley Cooper, Jacki Weaver y Robert De Niro están inmensos en sus personajes, lo de Cooper es digno de enmarcar teniendo en cuenta el tipo de películas en las que suele aparecer. Estos tres comparten varias escenas que son realmente antológicas, en mi opinión, de las mejores de toda la cinta. Por su parte, una expresiva (y muy muy sexy) Jennifer Lawrence completa el cuarteto estelar de ‘Silver Linings Playbook’. Si bien su personaje acapara todas las escenas en las que aparece, no podría decirse que es el ‘alma’ de la misma, porque ella, junto con los tres intérpretes anteriores, son los que le dan sostén al film, además de un estupendo guión a cargo del mismo Russell.

Si bien Rusell busca no repetir situaciones o escenas mil veces vistas en otras películas de corte dramático romántico (teniendo en cuenta además que el material literario en el cual se basa no es de estas características),  es innegable que al final cae en lo típico. Además, aunque su desarrollo es bastante interesante, en cuanto vemos la primera escena de Tiffany y Pat, sabemos lo que pasará con ellos. Sin embargo, con esto no quiero decir que es una mala película, pues me ha parecido muy buena, con un sólido guión, excelentes actuaciones y una historia muy interesante, a pesar de los últimos minutos en los cuales algunas decisiones resultan quizás demasiado rebuscadas para lograr el final deseado. Me deja gratamente sorprendido la capacidad interpretativa de Cooper y la facilidad con la que Lawrence logra que la ames o la odies, según el momento.

¿Que si mereció tantas nominaciones al Oscar? No soy quién para dar un sí o un no, pero debo decir que ‘Silver Linings’ es una película muy por encima de la media y tiene un guión soberbio, el cual sirve de base para el lucimiento de sus cuatro actores principales. Jennifer Lawrence está encantadora, aunque no sé si su actuación es mejor que la de Emmanuelle Riva o Naomi Watts. Yo se lo hubiera dado a Riva, porque sé que Lawrence hará en un futuro más papeles destacables que le darán tanto o más reconocimiento que la película que nos ocupa (igual Meryl Streep tiene más nominaciones al Oscar que dedos en las manos, ¿o no?). Aunque tampoco entiendo tanto odio desmedido hacia Jennifer, quizás su edad y el “género” de esta película nos de una respuesta: prejuicios.

Lo mejor: Las escenas entre Pat y sus padres y la participación de Chris Tucker. Jennifer Lawrence, sin duda.

Lo peor: El final es algo típico, además de que el personaje de Lawrence pierde algo de fuerza en el último tercio.

Mi nota: 8/10

Man of Steel (2013) – Dir. Zack Snyder

No soy fan del personaje, aunque no lo odio, en absoluto. Simplemente tengo otros superhéroes como favoritos, entre los que están Batman y Spiderman como primeros. A mi personalmente, Superman, como personaje no me resulta atractivo, pues lo veo demasiado ‘perfecto’ e invencible. Creo que me resulta mucho más apasionante el superhéroe con problemas, con imperfecciones, con tragedias. Las películas de Superman nunca me gustaron demasiado porque me parecía aburrido ver a un superhéroe tan invulnerable.

En el caso de la película que nos ocupa, me ha pasado lo contrario: he logrado conectar con el personaje. Zack Snyder ha hecho que me interese la historia de Superman desde sus inicios y su formación como un hombre con una moral tan indestructible como su cuerpo. La película se toma su tiempo, lo que es de agradecer, porque no todos conocemos esta historia. El guión poco a poco va construyendo un personaje que resulta, dentro de lo que cabe, creíble, y no tan acartonado como me parecía en otras versiones. Henry Cavill es un Superman muy fresco, y a pesar de no ser muy expresivo (quizás por el personaje que representa), dota de cierta inocencia, bondad y algo de inseguridad al hombre de acero.

Las escenas de acción son impresionantes, a lo largo de toda la cinta se intercala una que otra incluso en momentos de calma, pero es en los últimos 40 minutos, aproximadamente cuando la acción realmente se apodera de la película y no la suelta hasta que aparecen los créditos finales. Las escenas son apoteósicas realmente, pero se vuelven algo cansinas por su exagerada duración. No pongo en duda su calidad, pero resultan algo repetitivas luego de un rato. Creo que el clímax ha sido alargado demasiado.

No voy a compararla con las otras películas, porque como dije, no soy fan del personaje y de ellas me acuerdo poco. Pero siento en este caso un nuevo enfoque a la historia, mucho más serio y épico. No es un toque realista como el Batman de Nolan, y mucho menos tiene un trasfondo filosófico, es mero entretenimiento, pero del bueno. Los efectos son realmente asombrosos, incluso los más sencillos, como el vuelo de Superman, se muestran espectaculares.

Con respecto a los personajes, destacan Amy Adams, que encarna a una Louis Lane encantadora y aguerrida en partes iguales; y Russel Crowe está excelente como el padre biológico de Superman. El villano me ha gustado, teniendo en cuenta que es una cinta de orígenes y sería contraproducente presentar a uno más grande o con más carisma. Teniendo en cuenta que apenas es el inicio de Superman, me gustó mucho el detalle de que se mostrara a un Clark/Kal sin experiencia y con la inseguridad propia de un novato, por más “de acero” que éste fuera.

En general El Hombre de Acero me ha parecido una buena película, muy por encima del resto de su género (Batman juega en otra liga, por supuesto). Tiene varios defectos y cosas por mejorar para las secuelas, pero también muchos aciertos. Es una cinta altamente disfrutable y entretenida. Ha gustado incluso a los que no nos gusta el personaje, así que los fans pueden sentirse plenamente satisfechos.

Lo mejor: los efectos: la forma en que vuela Superman es impresionante, el enfoque que le han dado a la historia, algunos toques de humor, como la primera vez que mencionan el nombre de Superman.

Lo peor: las escenas de acción son asombrosas, pero resultan algo aparatosas y tienden a extenderse demasiado. Su extensa duración es un punto en contra, porque termina por cansar un poco al final.

Mi nota: 7/10

P.D.: Una viñeta muy divertida sobre la ‘S’ en su traje:

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The Hunger Games (2012)- Dir. Gary Ross

La vi prácticamente sin ninguna expectativa, pues no me llamaba la atención esta película. No he leído los libros, aunque conocía un poco de la historia, pero me imaginaba algo en plan Crepúsculo más que otra cosa, sobretodo porque escuchaba a todo el mundo hablar más del romance que de la historia en sí. Debo decir que por fortuna me he equivocado totalmente. Los Juegos del hambre (The Hunger Games) me ha resultado muchísimo mejor de lo que esperaba. En parte porque no me esperaba nada de ella, pero también porque realmente es una buena película.

The Hunger Games tarda en algo en arrancar, es decir, la acción y los juegos que dan título a la película comienzan como tal luego de la primera hora de metraje. Esto no es en absoluto un aspecto que se pueda marcar como negativo, pues me parece bien que se tome su tiempo en explicar la trama y darle entrada a todos los personajes. Sabemos que estamos delante de un blockbuster, y más aún en la primera entrega de una saga, y lo más normal en este tipo de película es que se quiera entrar cuanto antes en los momentos de acción y efectos especiales, sacrificando el desarrollo de la historia por el mero entretenimiento. Esto no pasa en este caso.

La película tiene dos partes claramente definidas: todo lo relacionado la elección, presentación y entrenamiento de los “tributos” (los participantes del juego); y el juego en sí. Como lo dije, la primera parte se toma su tiempo, lo que no quiere decir que se haga aburrida. En mi caso particular me costó un poco adentrarme en la trama, por la particularidad del tiempo y espacio que propone, además de los peinados y vestidos “del futuro”, que rozan peligrosamente entre lo extravagante y lo ridículo.

Pero tras esos minutos iniciales, el director logra hacerte creer lo que estás viendo, y con la ayuda de una muy expresiva Jennifer Lawrence y unos secundarios de lujo, hace que el interés por lo que está por venir vaya creciendo conforme van pasando los minutos, y aquí es donde está el acierto de atrasar un poco el inicio del juego.

Ahora bien, en la segunda parte es donde se pone toda la carne en el asador: ya no queda nada por explicar o presentar y comienza lo que en mi opinión, son los mejores minutos de la película. No porque la primera hora no haya sido buena, sino porque simplemente esa primera parte no hubiera servido de nada si lo que le siguiera no fuera lo mejor de la cinta. Aquí es donde nos da momentos de acción, tensión y suspenso, algo de falsa calma y más acción. El desarrollo del juego no se hace en absoluto predecible, incluso en algunos momentos me sorprendí gritándole a la pantalla “¡corre, coño!” o “¡mátalo, perra!” (lo de perra obviamente es un decir, pues yo amo a Jennifer Lawrence), cosa de la que muchas veces me he burlado de los demás y esta vez me tocó a mi.

En general esta segunda mitad es muy buena, de verdad estos juegos son sanguinarios, aunque se nota que no lo han sido lo suficiente, para que la película sea para todo el público. Como lo dije, no he leído los libros, pero creo que la película es mucho más blanda y complaciente que la historia original. Las escenas de acción pudieron ser mejor: con el montaje con tantos cortes y planos mareantes terminas por no entender lo que está pasando en pantalla. A los últimos 15 minutos quizás les sobró un poco de “azúcar”, no porque no me haya gustado, sino porque no encajan demasiado con la crudeza que se nos había mostrado anteriormente. Asimismo, esa última decisión por parte de los protagonistas, no me la terminé de creer. Si me dicen que es porque sabían que dejarían en evidencia a los creadores del juego, tal vez, pero lo vi algo forzado.

The Hunger Games me gustó mucho más de lo que pensaba. Es una prueba más de que el éxito y la calidad pueden ir de la mano. No es un blockbuster cualquiera, es una película mucho más seria y cruda que lo convencional, aunque el rollo romántico sigue presente como cualquier película hollywoodense que se precie, lo que chirria un poco, pero no le resta mérito. Por lo que veo, se nos viene un triángulo amoroso para la segunda parte. Sólo espero que no prevalezca sobre la acción.

Lo mejor: el momento de la elección del tributo del distrito 12, el momento específico en el que el juego inicia y comienza la matazón. Jennifer Lawrence, sin duda. Y Woody Harrelson, genial, el mejor secundario del cine actual.

Lo peor: el montaje acelerado de las escenas de acción, algunos momentos de maravillosa casualidad.

Mi nota: 7,5/10